lunes, 21 de enero de 2019

Bóveda vívida.

Cúpula y cópula
callada y refulgente como un astro
inundando el cielo
de sílabas perfumadas
y hélices delirantes.

La tersura de los besos
liberando las manos
y las tardes bendecidas,
con este amor dorado
de soles asolados
de lunas no vestidas.

Anidas hipérboles en mi vientre
como vendavales de aullidos silenciosos,
cristales de colores estallan
en ese espacio sin forma
donde nadie oye nuestros gritos.

Tiembla el dolor en tu boca
cuando te llueven mis estrellas
y todo se hace un lago
de musgo galáctico
en el que solo nos habita un deseo.

martes, 15 de enero de 2019

Hércules.

Es nacimiento colosal
tus manos obstinadas
en mi costilla,
como si quisieras aferrar
hasta el último suspiro.

Ahuyentas los pájaros carnívoros
con mis cascabeles curiosos,
anidándonos caricias
de pequeñas plumas azuladas.

Despegas la piel de la fiera
desvanecida de resistencia,
hallando en su envoltura
todo lo que te hace invencible.

Metales en sangre
y el peso de un mundo dormido,
no apagan la fragua
que alteran mis cauces.

Muerdes la dicha
y encuentras penitencia
sin discordias,
brotan nuevas cicatrices lunares 
y manantiales no bebidos.

Creces en sendero de coloridas geodas
abriendo simas de fuego
con tu espada candorosa.

Escribo sobre una espera 
tejida de anhelos y afectos convalentes,
sobre la mitología de lo palpable.

domingo, 6 de enero de 2019

Llega de Oriente.

Entre líneas y entre sábanas
nos hacemos lectura sensorial
de deseos manuscritos,
en lenguas vivas.

Sobre negro noche
tu cuerda tensada en lazo,
extrae mi melodía
acompasada a tus graves.

Hoguera y flores blancas
escribiéndonos en ráfagas
sobre raíles infinitos,
reflejados entre humos y vapores.

Lloramos estrellas cristalizadas
lluvia geométrica 
ahuyentando el frío afilado
y la invención del ruido.

Acaricio tu creciente plata
alcanzo la verdad y el sueño,
despierto de la huida 
hacia todo lo que no sea,
Oriente.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Lar

Aprietas la vida al cabecero
de un tálamo en oscuros azules,
mientras de tu verbo brillante
me nacen todos los poemas,
solo confesables a un dios
de diversos nombres.

Irisada y tácita
paladeo tu mirada solar
ante el arquetipo insaciable
que arrastra tu alada imaginación,
a ese bosque humanizado
de lenguas y dientes inquietos.

Se abren los pilares
lácteos y temblorosos
que apenas me sostienen,
gritan mudas espirales
acogiendo tu descenso,
susurran tu regreso a casa.



lunes, 24 de diciembre de 2018

Anémona.

Flor del viento rezagada
en el beso de una boca
que no olvida,
Contemplando fiel y nemorosa
cómo naces entre juegos de agua
y desfile de nubes.

Sobre la nieve crujiente
paisaje dulce de dos latidos bailantes,
declarándose el amor
en algarabía de mariposas.

Frente al roble centinela
doble invención
de la noche y sus caricias.

Desvelo de musgo y piedra de luna
me hago más creyente,
de esto que siento
y lleva tu nombre.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Ni una gota.

Eres esa cara del espejo
donde se dibuja mi sonrisa
recurrente.

El designio fértil e incierto
de palabras cayendo en cascada
por toda zona viva y epitelial.

Templanza metálica
forjando roces y ceremonias
de antiguos albores donde nacieron,
los mitos y las fuentes.

Réplica temblorosa doy
a tus acometidas,
impulso y desafío vendado,
delicia onírica de espumoso final.

Más allá de la dureza del diamante,
el cielo y lo oculto
descubriéndose como alas aladas
en bautismo salino.

Eres ese lado del cristal
donde se refleja,
el rostro de la luna y su amante.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Toda la lluvia.

El hombre extraño camina con prisa deseando que le cale la lluvia,
porque envuelto en la húmeda y chispeante sensación,
el latido por la mujer de lencería desordenada
crece amazónicamente en su pecho.

A todo paso y lapso, sintiente y poeta
creando vientos de susurros silbantes,
colándose secrétamente por vidrieras invisibles
para trenzar con palabras, los cabellos embelesados
de la trapecista con vértigo y sin red.

Debajo de su atávico abrigo,conferencia maestra
de números y espejos para calmar la avidez atrasada,
mapas estelares donde no existe la indiferencia
haciendo florecer herencia de vocablos
en las manos de la quiromántica nebulada.

Lanza perlas, brillo del plumaje de sus pájaros
recogiéndolas de a tres en sobres perfumados
por oriente hasta el poniente, en aquellas caderas
donde todas las maneras fueron un milagro
y nació el mantra que atraviesa todos los cielos.