sábado, 7 de mayo de 2022

Conversión.

Aunque me tengas en tus días,                                                        

ya nada es reciente

no puedes saber

porque no me tienes entre tus manos

no puedo hacer del sauce un cedro

ni ser la cueva de tu oración.

A veces pido que te vayas

que me concedas un descanso de lluvia

un tiempo de cerezas

de barro que no manche el lino

por el que a través te miro

estática y sin rostro.

Es en las noches cuando crecen el testimonio

las historias de añoranza de largo pasillo

donde se apagan las luces del poema                       

para buscar lo perdido

y que tenga tu forma donde morir.


Aunque no te tengo en mis días

todo es reciente

y sabes

porque te tuve en mis manos

puedes hacer de un poema, la luz

venir a buscarme con la lluvia

y entre caricias de lino y barro

concederte el infinito estío de la noche

vivir tu forma, tus manos, tu oración

hacer crecer el cedro, la cueva, la historia

que donde muera estés tú.



Constanza Everdeen.





domingo, 3 de abril de 2022

Nido de sal.

En esto que se parece a la vida

donde no somos 

anidamos en la tristeza de las preguntas

quedándonos sin la misma respuesta.

Inmóviles frente al mundo, dejamos de girar

buscando puerto en la razón

seguimos creciendo hasta hacernos más pequeños.

La ausencia es una criatura voraz

un violento desafío de piedra golpeándose 

contra la puerta cerrada de un mar abierto.

En los ojos la falta de aquello

la larga distancia que nos une a todo

el perecer de lo que fuimos

el instante de una posibilidad sin miedo

la crueldad de lo que a veces es mejor.

Allí donde no somos 

también sueño.



Constanza Everdeen.








martes, 22 de marzo de 2022

Memoria ácida.

Detrás de estos cristales

las calles son de lluvia sin agua

la noche es un gato negro vigilando

el movimiento de los cuerpos, 

los sueños que devoran las bestias.


El recuerdo es un beso ácido

enmudeciendo la carne abierta 

y un raudal de sangre sosteniendo el puente,

las dos orillas de otra realidad

que lloran la desembocadura.


Fingir la fuerza son los días de la sombra

siempre arrimada a la voz de la tuya,

crecen venas en los muros de la tierra

y rozan lo eterno con su pulso caliente

haciéndole bailar los huesos al destino.


Largo es el tramo en cada sorbo

en cada forma de la piedra partida,

existiendo en distancias imposibles

a salvo estás en mi olvido de esposada

al silencio de los lirios.



Constanza Everdeen.





lunes, 7 de marzo de 2022

El olvido no es curación.

Llueve sobre el papel 

como en la última tarde del verano

en los ojos se han quedado despedidas 

las calles cerradas, el temor a los espejos

y tu llegada.


Soñar es tu posibilidad, 

durante el día recuerdo

quiero curarme muriendo contigo

porque más que amor son las sombras que levantas

pero más altas son estas palabras

que ya vuelan hacia el destino 

de su acogedora soledad.


Elijo la isla del dolor, la caricia numerada

encadenada al misterio caminante 

que soportan mis tobillos.

Mi libertad sin pájaros dice

que vivir es más verdad en tu prisión.


Llueve sobre el recuerdo 

que no se cure la herida

ni se levante la condena

que las palabras digan

lo que no es verdad y duele.



Constanza Everdeen.


sábado, 29 de enero de 2022

Cuándo es siempre.

Cuando vuelvas a mis ojos

encontrarás la vida perdida

que siempre eras tú en otros amores.

Puede ser que veas todas las noches en la tierra

y quieras besarme

y quitarme tu frío

espantar este duelo de ingrata multitud.

Si regresas a este hogar de musgo

rompe y ama esta enredadera negra

tengo los poemas abiertos a tu imaginación rapaz

seamos todo en las habitaciones cerradas.

Siempre una luz entre las nieblas ansiosas

el norte es la caricia húmeda

en tus manos repletas de causas

en tu cuerpo blanco, sin distancia.

Te guardo la mirada completa

el verso roto donde mueras

palabras hondas y movedizas

que te hagan preso y el más libre

galopando como loco en un universo breve

hasta hacerte soleado trigal

el pan en mi mesa.



Constanza Everdeen.

martes, 21 de diciembre de 2021

Un paso de tres huellas.

Desde el otro lado de la laguna 

la callada tristeza escucha y entiende

letanía de salinos silencios, algas enredadas en los dedos

para que no muera 

lo que una vez estuvo vivo en sus manos.


Los gatos habitan la casa evitada

sueñan tranquilos entre las paredes que ya no hablan

sobre lo que han visto y guardan,

la memoria es una piedra pintada de tres cabezas.


El alma da el paso decisivo,

el alma no puede devolver los besos que no dio

están ardiendo dentro de un paraíso extraño

pronto serán once pájaros nuevos en el cielo,

peces de cristal rompiéndose 

en el brillo de la oración del antiguo barquero.


Todo juicio quedó en la otra orilla

el loco en forma de caracolas lo recoge

porque todo lo que escoge es todos los días,

en los márgenes sensuales de esta poesía

rendida por valiente.



Constanza Everdeen




lunes, 13 de diciembre de 2021

Pan y corte.

Cuantos espejos rotos llevas en los ojos

que se me hace maldición tu mirada,

no me pongas título ni nombres

soy el poemario y aquellas nubes.


Llena de respiración me lanzo a tu vacío

con la cordura suicida de un sueño nómada,

entre los delirios del mar y el viento, 

como una historia corta que se vistió de leyenda

y terminó en otro puerto de humo.


Quizá intacta en otra vida tejida

alcance la inmunidad  donde bailan los muertos

como nacen flores en los muladares

o en el corte del asfalto,

siempre habrá pan de oro para el hambre herida

porque la cicatriz lleva la cuenta, 

sin saber del tiempo.



Constanza Everdeen.