jueves, 19 de noviembre de 2020

Albatrosfera.


Vuelan los pájaros del mar
sobre las dunas calladas de los cuerpos,
trazan círculos vigilantes
entre la calima del sexo.

El sol también descansa
cubriendo de templados roces
el reposo del amor,
parece una isla mecida y flotante
hecha de escamas relucientes,
abrazadas a la falta de aliento
como una marina extraña transpirando,
fatigada de ritmos entrantes.

Pronto la esfera de la oscuridad
despertará el deseo, siempre virgen,
dos ánimas con piel y dientes
hundiéndose en colisión de fronteras,
las manos reconciliadas, llenas
la libertad reconociendo su tierra
y los graznidos de las aves celebrando.

Más tarde la lluvia de sal,
el aire cargado de densas fragancias,
una sucesión de besos demorados
hasta que no queden orillas, ni odios
levantarán las ruinas, una casa bonita
con vistas constantemente nuevas,
a las aguas anónimas que nos enredan.


Constanza Everdeen ® ©

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