domingo, 22 de marzo de 2026

Algo empieza y también se llama equinoccio.

Hay una puerta abierta al amor que trae el destino
flores voraces brotando en el cuerpo
desafiando la insaciabilidad de un equinoccio tardío.

Hay una fuente lanzando monedas a ese deseo,
y un pozo en el deseo que guarda el hambre, 
el hambre que arrebataremos a esta primavera. 

Hay amantes escribiendo anhelos con las manos
en la piel de las orillas
orillas que se estiran buscando el río
para apagar la sed que se trae del invierno.

Hay recuerdos apagados comenzando de nuevo
mirando con ojos brillantes un nuevo mundo
un mundo que llena de criaturas inquietas el pensamiento.

Hay palabras tomando la forma de un beso
un beso que lo cambia todo, después de nada
y no hay nada que no espere la forma de esos labios
silenciando todas las palabras.



Constanza Everdeen.












domingo, 15 de marzo de 2026

Cuadro de una casa y una mujer que se habitan.

Hay una casa en las afueras de lo extraño

desde sus ventanas que ya nacieron abiertas

siempre una mujer mirando hacia luces lejanas

aprendiendo a leer entre las intermitencias,

en los espacios callados, en la respiración

donde brevemente descansa la verdad.

En esta casa, en esta mujer siempre encendida

ya ardieron los que no se acercaron al calor

aquellos que pusieron nombre a su destierro.

Asomada en los ojos de los días y de las noches

mira sin mirar el agujero negro en la pared

allí por donde entraron los asedios,

y abrazando la desnudez del animal , la cicatriz

por donde se fueron  el plomo y el acero

escribe en los márgenes del río, sobre profundas humedades.




Esta casa, esta mujer que se habitan, me miran desde el cuadro.




Constanza Everdeen.
















domingo, 1 de marzo de 2026

Otros pasos.

Ahora es más difícil cambiar de luna

no poner abundancia de palabras 

en el plato vacío que sirve el hambre

porque ahora los pies y el camino son descalzos

y con los pasos se acaricia el miedo y el mundo.


Aquí dentro llueve la vida y ya no hay tejados 

todo lo muerto o marchito se diluye

en la canción rumorosa del agua

nace en el húmedo desafío, otra mirada,

otra visión para cambiar de lugar lo que duele.


El pensamiento se mueve como un felino por el cuerpo

y no hay tiempo, ni necesidad de hacer las maletas

o deshacer la cama donde no duermen los sueños

ahora es más fácil leerse el cuento, sonreír

y no creérselo.



Constanza Everdeen.