Llegan así las letras, hirviendo en la vida
levantando sus manos, demandando las mías
quieren manifestar que duermen poco
que todo lo sostienen cuando no llueve
y llueve todo.
Palabras dispuestas a mostrarse
a honrar la belleza de las espinas
a desnudarse de ropas calladas
dejándolas caer sobre el lienzo virgen.
Escribir es hacer del testimonio, el latido
encauzando la oscura tinta
desde los afluentes del corazón
a la luz de la metáfora perdida.
Escribir es otra forma de amar
de cabalgar el dolor, barrer la carencia,
es conciliarse con las sombras
al calor de la añoranza de sus propias letras.
Escribir es herir el papel
es gritar, proteger el silencio, la piel
es arrancar límites, saltar las distancias
sentir la caricia de la búsqueda y el encuentro.
Escribir es la verdad,
escribir, siempre.
Constanza Everdeen.