domingo, 22 de febrero de 2026

Escribir, siempre.


Llegan así las letras, hirviendo en la vida

levantando sus manos, demandando las mías

quieren manifestar que duermen poco

que todo lo sostienen cuando no llueve

y llueve todo.


Palabras dispuestas a mostrarse

a honrar la belleza de las espinas

a desnudarse de ropas calladas

dejándolas caer sobre el lienzo virgen. 


Escribir es hacer del testimonio, el latido

encauzando la oscura tinta 

desde los afluentes del corazón

a la luz de la metáfora perdida.


Escribir es otra forma de amar

de cabalgar el dolor, barrer la carencia,

es conciliarse con las sombras

al calor de la añoranza de sus propias letras.


Escribir es herir el papel

es gritar, proteger el silencio, la piel

es arrancar límites, saltar las distancias

sentir la caricia de la búsqueda y el encuentro.


Escribir es la verdad,

escribir, siempre.


Constanza Everdeen.










domingo, 15 de febrero de 2026

Todos los días se engendran ruinas.

Esas ruinas se parecen a aquellos días

llenos de hiedras lentas e infinitas 

enganchándose al peso de su memoria

atravesadas por el silencio de un manantial

escondiéndose del olvido de aquel esplendor.


Dentro de este paisaje, lo miro de lejos

como un cuadro huérfano y pálido

como un sueño raro parido en una cripta

con el dolor del agua aún en la piel.


Esas ruinas también a mí me miran

y no me reconocen, y tiemblan como un imperio

ven la luz de un beso frío, sin deudas

un poema cálido abriéndose a una nueva noche

donde engendrar otros colores.



Constanza Everdeen.