Esas ruinas se parecen a aquellos días
llenos de hiedras lentas e infinitas
enganchándose al peso de su memoria
atravesadas por el silencio de un manantial
escondiéndose del olvido de aquel esplendor.
Dentro de este paisaje, lo miro de lejos
como un cuadro huérfano y pálido
como un sueño raro parido en una cripta
con el dolor del agua aún en la piel.
Esas ruinas también a mí me miran
y no me reconocen, y tiemblan como un imperio
ven la luz de un beso frío, sin deudas
un poema cálido abriéndose a una nueva noche
donde engendrar otros colores.
Constanza Everdeen.
De las nuevas noches se engendrarán nuevos poemas 🖤
ResponderEliminarQue no acaben ni las noches ni los poemas.
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