sábado, 18 de abril de 2026

El nombre de este deseo.

No pondré nombre a este deseo, ni ofreceré lo que escribo

dejaré a salvo toda la piel que entregue

perdiendo el pudor de los silencios que no me pertenecen,

mirándolo como la duna mira a la ráfaga del viento.


Por la mañana seguiré amando el frío, la sombra del árbol,

la azotea donde pongo a secar los recuerdos negros

despertaré entre nuevas sábanas con el corazón lleno de pétalos nuevos

ávida del sol que devore mi sonrisa y que la mar me rice el pelo.


Leeré futuros en las grietas del plato, en las ondas del agua

y reiremos porque no sabemos nada que no sea este momento

abrazados al calor de esta bestia, rejuvenecerá el tiempo 

y bajo los párpados del corazón nos nacerá un hijo, 

que tendrá el nombre de este deseo.


Constanza Everdeen.


 

sábado, 11 de abril de 2026

Reescribiendo la mirada.

Me he reencontrado en tus ojos

en esos ojos que tienen la edad de un bosque

en la manera que aprietas tu alma con la mía

y cómo buscas el calor de mi silencio

o la duda certera que esconden mis palabras.


Hemos vulnerado las puertas cerradas de la noche

silbando nuestros miedos entre la gente

borrando las ruinas en los charcos

con la alegría de no haber olvidado cómo se quiere

cómo se reescribe la ilusión por los días.


Ha vuelto a crecer la vida y nuestras raíces con ella

se ha hecho el cielo más alto para no doblarnos

ante nada que ensucie el suelo, los espejos, la mesa

se ha hecho de plomo toda la certidumbre  

y se nos ha hundido en el pecho para siempre.



Constanza Everdeen.