Aún laten nuestros pasos, la pertenencia en la mirada
aún el vapor de nuestras siluetas cercanas
por las sombras de la ciudad.
Caminábamos y las palabras mudas se mordían los labios
en el temblor de cada sílaba,
el deseo de besar la lluvia en nuestras caras.
En cada calle, en cada puerta, en cada árbol
encontrábamos el abrazo, el motivo, la búsqueda
nos crecía por el cuerpo y en lo invisible del cuerpo
un séptimo sentido, una calma incendiada, un abismo inesperado.
Un destino aletargado ha abierto los ojos
cuando hemos alcanzado el faro en nuestra grieta
al escuchar nuestros nombres se ha ido el frío de los rincones
y se han llenado de luz hasta los pliegues del aire.
Hemos descubierto algo que sabíamos
en la belleza húmeda, en la piel de este lugar
que se ofrece como un ancla, como el hogar que espera
ahora somos parte de la voz antigua de sus muros,
somos verdad en la piedra.
Constanza Everdeen.
Esa verdad sigue latiéndome en la piel 🖤
ResponderEliminarLa verdad es indeleble.
Eliminar