lunes, 14 de septiembre de 2026

Equinoccialmente.

Se acerca el otoño para acariciar con sus cálidos

el dolor manso de una bestia,

para compartir la lluvia con los fantasmas y las hojas secas

y silbarle al viento el peso de lo invisible.


Llega soñando otra frontera en sus noches quietas

mientras abraza las sombras del mundo

y todas las olas se rompen en sus ojos

en el norte de su mirada cansada.


Esta tarde de cualquier día es un pueblo vacío,

con calles desbordadas de memorias y ocurrencias

y una fuente con el pecho de piedra

sosteniendo la huella del tiempo.


Un equinoccio donde caminar la certeza y el rumbo

donde cicatrizar todas sus incógnitas

haciendo un espacio nuevo en las manos

para recoger nuevas promesas.



Constanza Everdeen.