sábado, 19 de octubre de 2019

Ceguera Inusitada.

Que nos devore el viento
y en la cumbre de la llama
se quemen nuestros nombres
para reconocernos nuevos.

Que la cenicienta luna
se llene de presagios,
de cascabeles leguminosos
y ahuyente las hieles
vestidas de realidades.

Déjame ciega
en el reverso del verso
en el beso oscuro,
ahogada en mar de caramelo.

El paraíso renacido en una costilla,
nuestros puentes el hambre
por encima el torrente
debajo las brasas de un laberinto dulce.

Desde la cornisa del arte
entre las alas del sueño
si me invoca tu boca,
la lluvia.


Constanza Everdeen ® ©


2 comentarios:

  1. Laberinto dulce el de tus versos y su fuego, derramando belleza a raudales...

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