viernes, 11 de octubre de 2019

Noche ardida.

Hemos dejado la noche ardida,
hecha jirones renacidos
asustada de gritos
en su silencio oscuro.
Ha quedado la habitación rota,
llena de hilos
de tejidos arrancados,
de lamentos y gemidos.
Nos han avanzado las lágrimas
surcándonos el rostro de duelos
y las hemos sacudido
con el latido de cada órgano ,
con la furia de la víscera.
Luce todo tan sucio, amor
que deslumbra la umbra y la mirada,
el resto y el rastro de la palabra obscena
los cuerpos rompientes,
ascendidos
deseando caer en otro laberinto
de médula oleosa y abierta.
Hemos dejado la noche ardida bajo las aguas
como fieras fundiendo cada eslabón de la cadena,
entregados a los febriles licores
que ahogan las bocas de los corales.

Hemos ardido y nos sueña la noche.


Constanza Everdeen ® ©

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