Se acerca el otoño para acariciar con sus cálidos
el dolor manso de una bestia,
para compartir la lluvia con los fantasmas y las hojas secas
y silbarle al viento el peso de lo invisible.
Llega soñando otra frontera en sus noches quietas
mientras abraza las sombras del mundo
y todas las olas se rompen en sus ojos
en el norte de su mirada cansada.
Esta tarde de cualquier día es un pueblo vacío,
con calles desbordadas de memorias y ocurrencias
y una fuente con el pecho de piedra
sosteniendo la huella del tiempo.
Un equinoccio donde caminar la certeza y el rumbo
donde cicatrizar todas sus incógnitas
haciendo un espacio nuevo en las manos
para recoger nuevas promesas.
Constanza Everdeen.
Se me ocurren al menos tres promesas para dejarte sobre la mesa🖤🖤🖤
ResponderEliminarMe gustan más los pareados que las promesas, gracias :)
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