martes, 29 de septiembre de 2026

Nadie lo sabe.


Ver como pasan, quebrados, vírgenes
los latidos del día, las traiciones
oír cómo los pájaros cantan inutilidades.

Lejos de las manos, lo que soñaste el jueves
alguien sabe en qué fuego, 
en qué andén del pensamiento
sobrevive al imposible
escondiéndose entre las sombras que crecen en las venas.

Resucitar las razones, los motivos caídos en las guerras
que el río del vino desemboque en la mar de la vida
en un brindis solitario
sonreír a las apariciones que ya no nos alcanzan.

Desprenderse de viejos vestidos
como la estrella que cae por el cielo hasta los ojos
nadie lo sabe, ni siquiera tú
lo que el tiempo ha hecho con los cristales, con los textos
con el veneno de aquellas distracciones.

Y  después, la noche adormeciendo los muros 
abriendo canales en la sequía
floreciendo el osario, el camino
por el que vamos coleccionando muertes.


Constanza Everdeen.

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