miércoles, 2 de mayo de 2018

58 minutos.

Hablabas de ser agua, 
yo esperaba una ilusoria previsión de lluvia,
con el paraguas roto,
en un andén fantasma.
Ahogamos los gritos por temor a que toda réplica,
fuera el eco de lo que fuimos.
Evité las transparencias,
con una combinación de decepciones
y algún depósito de sangre.
Falsamente nos sorprendió la rutina en la retina,
tú detonaste la caja,
yo apreté el gatillo,
nadie recogió el escombro.
Una demora de una hora,
o de incluso 58 minutos menos,
dejan los versos fríos en el plato.
El tiempo no significa nada,
pero siempre resulta mortal.


Constanza Everdeen ® ©

1 comentario: