martes, 18 de junio de 2019

Lluvia de helechos.



Diluvia en todas las predicciones del mundo
que nos han visto desabrigados.
Nos llaman las nubes
rebosantes de suspiros famélicos,
suplican la bondad de su descarga
haciendo crecer esa irresistible sombra
en tu perfil de fiera súbita.
Yo te miro y me reconozco más,
me crecen los aullidos y su origen,
descarnada de textos, de palabras
sedienta de lengua y signos.
Te quiero complacido y alegre
despertando en mi cama de helechos
entre el verdor frondoso y la imprudencia
del divino y trémulo porvenir.



Constanza Everdeen ® ©

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