domingo, 8 de septiembre de 2019

Los latidos del pan.

La sed a horas furtivas
y el hambre de los lobos,
hacen leyendas de fuego,
espacios sin tiempo.

El sonido del agua
es torrente desbocado
en las manos sensibles del poeta.
Silencio sostenido
en la noche de una luna que besa
hasta hacer pan de los bosques.

Lluvia en llamas
empapando de goce el musgo,
brotan las siemprevivas
en esta mujer
que se te hace siempre nueva.

Esta mujer perenne en la espera
que reza a los truenos
por tu corazón calmado,
colmado de salvajes perfumes 
y hondos pozos.

El manto nocturno y el trémulo plumaje
del que me susurra los verbos más oscuros,
del amor más brillante.


Constanza Everdeen ® ©

No hay comentarios:

Publicar un comentario