miércoles, 25 de septiembre de 2019

Te escribo ríos.

La mirada en el alto glorioso, renacido
y el camino deshaciéndose a los pies
de un sueño líquido.

Tu cuerpo, la roca que encauza el río.

Fluyen gritos silenciados en sus aguas,
rompiendo el imparable caudal
en nieblas y espumas
donde dejamos de existir.

Derrumbados en riberas opuestas
de un mismo torrente,
como guardián y ninfa caídos
junto a su espejo más profundo,
allí donde las nubes se reflejan
en húmeda acuarela.

Allí, se nos vuelve el amor triste,
en ese instante de juncos abatidos.

Después el delta abriendo las sonrisas,
la corriente calmada en las venas,
detrás el océano que siempre espera
y el cielo adormecido sobre el horizonte.

Te escribo ríos para que el mar se te vacíe de nombres,
hoy la lluvia dibuja nostalgias en su extensión de cristales azules.


Constanza Everdeen ® ©

No hay comentarios:

Publicar un comentario