sábado, 15 de agosto de 2020

Bajo tierra también hay dimensiones.


Duerme con palabras ahogadas en la boca,
sus sueños bajo tierra 
también tienen los ojos abiertos,
son esmeraldas agitadas en el pecho
buscando aquel sol, 
aquella vereda,
que no fue.

La noche terminada
le sigue pareciendo oscura,
no puede ir más allá
de donde acaba el río.
La pena está hecha de clavos
y de madera a la deriva,
el mar los reclama.

Queda tanto por temer y salvar
que las diosas extenuadas 
llaman a la mujer.
Y ella se levanta lenta
como la gestación de un mundo,
pariendo versos y lágrimas,
soledades a veces abrazadas.

No sabe parar ni morir.

Ahora hay más horas y menos días,
bajo tierra también hay dimensiones.



Constanza Everdeen ® ©

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