miércoles, 8 de mayo de 2019

Amantes áureos.

La fuerza del mar en tu pecho
ahí donde se posa mi mano, mi aliento
guardas tu secreto transparente
códice líquido con el me escribes 
poemas y mandamientos.

Quiero besarte ante todas las puertas
de esta ciudad antigua,
las comisuras de tu ardiente verbo
hasta incendiar las volutas lascivas
de nuestros locos capiteles.

Amarte bajo los dinteles
que sueñan nuestra historia
impregnando la entrada, cada ángulo
con la resonancia de los suspiros,
a creciente gemido
en el tímpano del universo
que nos escucha.

Dos de no fiar
confiándose a la lluvia,
a la fragancia del viejo libro,
a las calles anónimas,
que saben nuestros nombres,
al ruido que no nos toca.

Dos que con razón se suceden
como amantes áureos.

Constanza Everdeen © ®


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