lunes, 19 de agosto de 2019

El silo y la luna.

Esas semillas que me tienes cautivadas
son un río de brotes irisados
abriéndose a mi cielo.
Te rezo la lluvia  como amante esperante
anhelo de verdes matices,
de tu alma húmeda y voladora
alcanzándome las vidas, las llamas.
Me giras el tiempo como una veleta
un mandala siempre distinto,
volviendo a nacer en cada color tu iris.
Este alarde de lenguas vivas
que se nos viene a morir
a orilla de almizcles,
este antes de inminencia,
derramándose en el después
es una odisea vencida,
ante la dureza de unos dioses
que hoy nos temen y celebran.



Constanza Everdeen ® ©

2 comentarios:

  1. Hay poemas que nos amanecen y acompañan toda la vida (...)

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