sábado, 2 de marzo de 2019

Tres vidas.

Tres vidas en cada estación
para los amantes de los trenes a deshora.

Encuentro sin búsqueda
como el mágico hallazgo
de una caracola ermitaña,
a la orilla de un mar tardío
y desesperado por pleamares.

Tres vidas cada día
en cada cópula sintáctica
entre panes gramaticales
y escobas activas.

Crece el tiempo y el aliento
se desvanece el miedo a la sequía
hembra, hombre y hambre,
mendigándose con descaro
lo que se llevan a la boca.

Tres vidas bebidas y servidas,
un ágape incondicional 
donde lo indómito es invadido
y lo violento es coreografía.

En este mundo pequeño
de distancias faraónicas
arden lirios de agua
ajenos al prodigio.
conscientes de sus tres vidas.



Constanza Everdeen, ©®





No hay comentarios:

Publicar un comentario